Los Memes no son una nueva mara; tampoco son un grupo de hip-hop. Richard Dawkins denominó Memes a las unidades de información que se auto duplican y transmiten por imitación social luchando entre sí por espacio en esa virginal masa gris de kilo y medio que llevamos en equilibrio sobre el cuello. Lo que los Genes son a nuestra biología, los Memes son a nuestra cultura. Son huéspedes neuronales que saltan de cerebro en cerebro y predisponen a las personas y a sus organizaciones, a pensar y actuar en automático. ¡Imitáos los unos a los otros!
La vista y el oído son eficientes tragones de Memes. Las palabras son virus pegajosos. Las lees en una revista y al rato “siempre” fueron tuyas; las pescas en un café y luego las estornudas en la próxima fiesta; de pronto te descubres diciéndole a tu hijo las mismas bobadas con las que te infectó tu papá; repites los dogmas de una iglesia, escuela, ideología o moda como si fueran tu propia naturaleza; tu cabeza es el eco de los medios masivos; cantas entre dientes los boleros de Luis Miguel; y machacas las tablas sociales de multiplicar: “este mercado es de precios”, “ya no hay valores”, “estábamos mejor cuando estábamos peor”.
La bronca es que los seres humanos hacemos nuestra realidad con base en nuestro lenguaje.
En el campo empresarial existe un Meme que conspira contra la capacidad de las empresas para diferenciarse de las demás. Me refiero a un pésimo hábito tecnológico, en el sentido original de la palabra tecnología: Saber Cómo. Por ejemplo, cuando una empresa pretende saber cómo resolver su muy particular problema de negocio apelando a las “mejores prácticas” que otras empresas han usado antes para ser más competitivas, lo que realmente está haciendo es ceder el soberano poder de sus neuronas internas en favor de prestigiosas soluciones enlatadas. ¡Puros Memes destilados de vacas sagradas! Quizá por eso la mayoría de las empresas parecen clones. Liderazgo por imitación memética.
Si es con las palabras como todos creamos nuestra realidad, ¿qué realidad diferente surge de una declaración de Misión empresarial, Visión de negocio y Valores operativos sospechosamente similares a las de otras empresas?; ¿qué realidad diferente convocamos cuando nuestra prédica de ventas es idéntica a la de nuestra competencia? Lo único que ha logrado el chisme ese de las mejores prácticas y otros cuentos de hazloquetedecimosqueotroshacenparaquetriunfessobretucompetencia es entronizar en las empresas a seguidores mediocres que no tienen ni el talento para inventar su propia realidad de negocio ni la suficiente confianza para dirigir la empresa por sus irrepetibles caminos.
Depender de la cabeza de otros, es renunciar a la propia inteligencia. Dar autoridad a otros, es subordinarse a ellos. Urge una tecnología para saber cómo rescatar el espíritu empresarial y redescubrir la inteligencia de la iniciativa individual.
Una cultura que repite Memes sin cuestionarlos, es un sindicato de mimos gesticulando en el salón de los espejos del circo. Cuidado con tus Memes...
Artículos que publico regularmente; notas que brincan desde mis neuronas; reflexiones que me gusta compartir como un ciudadano más del ciberespacio. En esencia, percepciones que se vuelven pensamientos para facilitar conversaciones y/o diálogos con otros seres humanos que habitan esta tercera roca...
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4.17.2007
Cuidado Con Tus Memes
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